El asesinato de Fernando, un niño de cinco años secuestrado en la colonia Ejidal El Pino, desató indignación por la presunta omisión de autoridades
La comunidad se encuentra conmocionada tras el asesinato de ‘Fernandito’, un niño de cinco años que fue secuestrado en la colonia Ejidal El Pino. La indignación no solo proviene de la violencia del crimen, sino también de la revelación de que la madre del menor solicitó ayuda a las autoridades en múltiples ocasiones sin recibir una respuesta.
De acuerdo con testimonios de familiares y vecinos, la madre del menor, Noemí, acudió en busca de ayuda a dos agencias del Ministerio Público antes de que se confirmara el asesinato, pero no obtuvo respuesta inmediata. El 28 de julio, Fernando fue sustraído de su vivienda por Ana “N” y Lilia “N”, vecinas de la familia, presuntamente con la participación de Carlos “N”. Según las investigaciones, Noemí había solicitado un préstamo de mil pesos a las dos mujeres para pagar la renta, pero al no poder liquidar la deuda, las agresoras ingresaron al domicilio y se llevaron al niño como “garantía de pago”.
Noemí, quien presenta una discapacidad que dificulta su comunicación, intentó localizar a su hijo por cuenta propia. Se dirigió a la vecindad donde sospechaba que estaba retenido, pero fue agredida y amenazada. “El día que fue a pedir a su niño, la quisieron golpear porque no sabe hablar bien. Ella es una persona que no se sabe defender”, relató María Luisa Pascual Ocampo, vecina de la familia. Tras el secuestro, Noemí acudió primero al Ministerio Público de su localidad para denunciar la desaparición, donde fue remitida a las oficinas en Nezahualcóyotl. Ahí, de acuerdo con el testimonio de su hermano Alfredo Raúl Gómez Santiago, tampoco recibió atención inmediata.
“Mi hermana fue al Ministerio Público primero, luego fue a Neza y la ignoraron. Que hagan su trabajo como es porque eso se hubiera podido evitar”, señaló.
La denuncia formal se presentó hasta que una agencia especializada en delitos de género intervino, varios días después de la desaparición. Para la familia, este retraso resultó determinante en el desenlace del caso.




