La Corte Suprema de Brasil condenó este martes a penas de hasta 24 años de cárcel a tres altos mandos militares y un policía por planificar el asesinato del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, en 2022.

Los uniformados «elaboraron un plan para la neutralización de autoridades públicas brasileñas», entre ellas Lula y el juez de la corte suprema Alexandre de Moraes, afirmó el propio magistrado.

El plan fue parte de la intentona golpista liderada por el expresidente Jair Bolsonaro, condenado en septiembre por a 27 años de cárcel.

También, de forma unánime, absolvió al general Estevam Gaspar de Oliveira, contra quien la Fiscalía no presentó pruebas suficientes para demostrar su participación en los planes de magnicidio.

El caso está directamente vinculado con el proceso que llevó a la sentencia dictada el pasado 11 de septiembre contra Bolsonaro, hallado culpable de conspirar para intentar impedir la investidura de Lula tras la victoria del actual mandatario en las elecciones de octubre de 2022.

Según una investigación de la Policía Federal, los nueve reos condenados este martes llegaron a planear asesinar a Lula, al actual vicepresidente Geraldo Alckmin y al magistrado Alexandre de Moraes, en la época jefe de la Justicia electoral y hoy relator del proceso en el Supremo.

Los acusados del frustrado magnicidio eran en su mayoría miembros de un grupo de élite del Ejército brasileño y, según las acusaciones de la Fiscalía, llegaron a presentar sus planes al propio Bolsonaro en noviembre de 2022, cuando el líder de extrema derecha aún ocupaba la Presidencia.

El presidente de la Primera Sala, Flávio Dino, dijo al proclamar la sentencia que «no existe duda alguna» sobre la culpabilidad de los reos, que dejaron sus planes plasmados en «una vasta cantidad de documentos» obtenidos por la Policía durante la investigación.